Dificultad del Río Sella

Dificultad del río Sella

Antes de valorar en nivel de dificultad del  del Río Sella que realiza nuestra empresa, explicaremos los 6 niveles de dificultad para ríos reconocidos a nivel internacional.

Introducción. Los Ríos y su nivel de dificultad.

Tanto los practicantes de piragüismo, hidrospeed o rafting, aquellos que escogen un río para llevar a cabo sus prestaciones deportivas recurren a una clasificación, mundialmente reconocida, que distribuye las corrientes fluviales por su grado de dificultad. Sin duda, esta definición sirve a los deportistas para trazarse una primera idea del medio con el que pretenden enfrentarse. Lo que redundará en la adopción de las medidas más adecuadas en el inicio y durante la realización de la prueba.

Dicha clasificación comprende seis niveles, que se designan mediante número romanos, acompañados, si corresponde, de otros signos (más, +, o menos, -) y numeración árabe (indicando cantidad de tramos).

Enumeración de Niveles.

  • El Nivel I corresponde al de menor distancia. Se trata de corrientes de curso regular que discurren por pendientes suaves. En ellas apenas se forman olas y ligeros remolinos. Son ideales para las pruebas de demostración e iniciación.
  • El Nivel II se cataloga de fácil, si bien asignándole ya la categoría de deportivo.  Su cómoda navegación viene determinada por la ausencia de rápidos peligrosos. Aparece algún que otro escalón de escasa importancia y olas y movimientos de agua exentos de dificultad.
  • El Nivel III se aplica a los ríos de recorrido medianamente difícil. En ellos, la presencia de escalones, rocas a flor de agua o sumergidas y la formación de olas de considerable violencia y envergadura imponen la necesidad de maniobrar con el grado de experiencia y capacidad suficiente para saber cómo evitar los obstáculos. La corriente gana aquí en intensidad, y puede contar con saltos, si bien deja visibles y expeditos los pasos.
  • El Nivel IV corresponde a los ríos de navegación difícil. Los desniveles son aquí pronunciados, los obstáculos, los escalones y la envergadura de las olas ofrecen bastante dificultad. La maniobra, por tanto, requiere una experiencia considerable. Especialmente para afrontar los frecuentes remolinos y la caída libre de las aguas. Se trata de las corrientes deportivas por excelencia, conocidas como naguas vivías.
  • El Nivel VI se asigna a corrientes muy difíciles de controlar, que requieren una gran técnica y, aún más, un reconocimiento previo del recorrido. Este reconocimiento se requiere para precisar el modo de proceder ante los fuertes obstáculos y la peligrosa presencia de saltos y escalones. La dificultad no cede en todo el curso del río y exige el máximo tanto al deportista como al material de uso.
  • El Nivel VI se destina a los ríos extremadamente difíciles. Rayando lo infranqueable. Los rápidos que se forman, el volumen de agua y la pendiente son excepcionales. Sin posibilidad de detención. La práctica de cualquier especialidad resulta altamente peligrosa, y sólo puede afrontarse provisto de una técnica al más alto nivel.

Alteraciones.

El practicante experimentado sabe cuáles son las causas que pueden alterar la clasificación asignada a una corriente o a uno de sus tramos; por supuesto los cambios meteorológicos y los que imponen las temporadas, pero también la apertura de diques o el momento preciso de la jornada.

En todo caso, el deportista debe tener un conocimiento previo de estas modificaciones circunstanciales y no limitarse a la mera verificación del caudal.

En los niveles de relativa dificultad (de III en adelante) se impone conocer los puntos de acceso y de salida del lecho. Así como los de asistencia y de socorro que hayan dispuesto.

Otros puntos que se reconocerán en la observación previa del recorrido podrá ser; rocas o troncos de árboles, apenas hundidos en el agua, a los que delatan finos círculos concéntricos, contracorrientes o rebufos provocados por obstáculos de diversa índole. Fuertes remolinos en la base de un escalón o salto, peligrosos por su capacidad de arrastre. Recodos donde la masa de agua se arremolina, dejando al mismo cauce principal con escasa fluidez.

Los infrecuentes pero temidos sifones, conductos naturales anegados que ejercen presión desde la profundidad. Elevaciones en las que el terreno aflora, dejando apenas una lámina de agua que entorpece la navegación. Vías estrechas de que pueden estar obstruidas por ramas o troncos. Oleajes que por su intensidad pueden requerir la aplicación de técnicas que permiten pasar carenándolos. Objetos metálicos o de otros materiales de los cuales los ríos puedan ser portadores.

El reconocimiento previo será la mejor manera de prevenir las dificultades, evitar las zonas peligrosas y diseñar las maniobras que conviene ejecutar para eludir los obstáculos. Asimismo, podrá dictar la conveniencia de establecer, en puntos determinados, sistemas de seguridad, a base de cordadas.

Nivel de dificultad del Río Sella.

Atendiendo a lo expuesto, diríamos que los 15.200 kms., que corresponden al tramo navegable que realiza Montañas del Norte. Esto es desde Arriondas a Llovio, se incluyen dentro de los niveles I y II. Siendo pues un recorrido apto para todas las edades, siempre que se encuentre dentro de unas condiciones físicas adecuadas.

 

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