Disfrutando del Sella

Disfrutando del Sella

El río Sella. Un Parque Temático!

El Sella ofrece un extenso abanico de actividades para disfrutar y divertirse. Sus orillas, sus aguas, sus desfiladeros son escenarios únicos donde realizar cualquier tipo de deporte de aventura, desde un simple y relajado paseo por sus orillas, hasta la actividad más conocida de Asturias, “El Descenso del Sella en canoa”. Sin olvidar emociones más fuertes como los Puentes Tibetanos y tirolinas enclavadas en uno de sus desfiladeros a más de 300 metros de altitud.

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Descenso de Barrancos y Cañones

Descenso de Barrancos y Cañones

Los deportes activos o de aventura,  suponen afrontar una serie de riesgos determinados. Pero, indudablemente, y desde otra perspectiva, sin duda ofrecen la posibilidad de superar con éxito las distintas dificultades que entraña una determinada actividad. A veces más atractiva cuanto más intricada resulta.

Pueden resultar éstas, las características que aparecen en los itinerarios  emplazados en los descensos de barrancos, gargantas, foces, despeñaderos y cañones. Canales abiertas por la erosión de las aguas, principalmente en los cursos altos de los ríos. La montaña, proporciona, en este sentido, excelentes e idóneos parajes para practicar esta modalidad deportiva.

El contacto directo con la naturaleza en el fondo de un cañón, cuando el practicante se adentra en parajes cuya sola contemplación es ya un auténtico privilegio. El enfrentamiento con obstáculos cuya superación aparece como un auténtico y sugestivo reto, añaden al riesgo de esta modalidad deportiva del descenso de cañones y barrancos el atractivo de la naturaleza virgen. Es, sin dudarlo esta simbiosis de belleza natural, en un aspecto lúdico, camuflada tras una serie de dificultades que deben superarse, la razón por la que este deporte tiene una excelente acogida.

La Técnica.

El descenso de barrancos y cañones se anota dentro del marco de la espeleología. De aquí proceden la mayoría de sus técnicas y materiales. Incluso, a falta de una denominación específica, se le conoce con el término “espeleología bajo el sol”. Con ello se distingue de la exploración, deportiva y científica de las cuevas subterráneas, en la que la oscuridad es un elemento integrante.

La escala y el montañismo, el submarinismo y la natación forman parte del abanico y técnicas que se desarrollan en esta especialidad de alta montaña, junto a las mencionadas de la espeleología.

A veces es el propio caudal de aguas el principal obstáculo a salvar. Copiosas cascadas, pronunciados toboganes, balsas y pequeñas lagunas deberán ser atravesadas a cuerpo limpio cuando no nadando.

La protección, con un traje de neopreno se impone como principal elemento del equipo personal. Cuando el caudal no es profundo, ni con la suficiente capacidad de arrastre, la única preocupación serán los cantos salientes de las rocas, así como el suelo resbaladizo. Con caudales que cubren el cuerpo, la natación podrá ser ayudad con cuerdas y, por supuesto con la utilización de un chaleco salvavidas. Otro elemento indispensable en la realización de esta actividad.

En los pasajes verticales, los saltos, las hoyas o los pozos obligarán a utilizar técnicas de rápel, propias de la escalada. Lanzarse a un pozo sin haberse cerciorado de su profundidad o sobre la existencia de rocas o troncos de árbol sumergidos puede constituir puede constituir una grave imprudencia. De otra parte, el empleo del rápel requiere un conocimiento sobre la colocación de anclajes y la utilización de cuerdas.

Precauciones.

Por lo general, no existe la posibilidad de alterar el trayecto, salvo en casos de salida determinados.  Esto ocurre, como es lógico, porque la única vía para el recorrido suele estar flanqueada por rocas altas y lisas que la encajonan. Ni tampoco es cuestión de rehacer el camino.  En estas circunstancias, se recomienda no emprender ningún descenso, sin tener un conocimiento previo y preciso de las posibles variaciones meteorológicas del área.

Por insólito que parezca, no se puede descartar, especialmente en época estival, que un alud de agua y barro provocado por alguna repentina tormenta, pueda acarrear dificultades. Es preferible,  no jugar con los elementos y desconfiar de las crecidas imprevistas. No obstante, si se produjera alguna,  el fuerte estruendo del que van precedidas permite actuar y encaramarse a un saliente elevado.

Las recomendaciones indican a conservar la calma ante los imprevistos. Una torcedura, traumatismo, etc. Sólo conduce a aplicar unos primeros auxilios y organizar la mejor manera de traslado o rescate. Con la seguridad de que el guía oficial tiene conocimientos básicos de técnicas de salvamento y socorrismo.

Hay que evitar los saltos sobre zonas desconocidas del agua. Cuando la espuma impida ver el fondo o algún obstáculo pueda obstruir la trayectoria. Las pozas desconocidas deben ser previamente inspeccionadas , con el fin de comprobar la profundidad y sus características.

Tramos Diferenciados

En tramos ya experimentados, hay que saltar ofreciendo la mayor resistencia posible al agua. Protegiéndose del impacto, especialmente cara y manos. Se aconseja saltar con los puños cerrados y pegados a las caderas, con el cuerpo vertical. Además  justo antes de entrar en el agua se deben flexionar las rodillas simulando la posición fetal. La mochila puede ser un elemento de ayuda. Ofrece resistencia al agua y flotabilidad. Teniendo en cuenta que puede desequilibrar la postura, en ocasiones es preferible lanzarla al agua.

En las progresiones horizontales, debemos prestar atención en todo momento al terreno que pisamos. En aguas poco profundas en las que no se puede nadar, hay que caminar con las rodillas flexionadas y semihundidas en el agua para conseguir un mayor equilibrio y evitar golpes innecesarios.

En tramos para no iniciados es difícil encontrar zonas en las que sea imprescindible nadar; no obstante, se cuenta con un accesorio que pueda servir servir de flotador, la mochila. Siempre es preferible nadar de espaldas, y más que esforzarse, limitarse a controlar el rumbo. En caso de aguas rápidas, valdría también la posición de espaldas, siempre y cuando se mantengan los pies por delante.

Aunque no se debe desestimar la posibilidad de que se produzcan accidentes imprevisibles en cualquier tipo de descenso, el nivel de riesgo asignado a esta especialidad no es significativo. En todo caso, las precauciones deben alcanzar los mínimos detalles. Por citar uno, el uso de lentillas o gafas, para que el instructor lo tenga en cuenta.

Preparación.

Logicamente la preparación de este deporte exige el dominio de ciertas técnicas. Si bien es cierto, que no revisten mayor complicación que las utilizadas  por los senderistas experimentados. Evidentemente se requiere unas condiciones físicas adecuadas al esfuerzo a realizar. Y tener en cuenta que las dificultades que se presenten durante el recorrido, deberán ser solventadas sobre la marcha de la mejor manera posible.

La incógnita que pueda ofrecer un itinerario desconocido se resuelve, en la mayoría de los casos, contratando a una empresa experimentada. Renunciar a la ayuda de estas empresas de Turismo Activo que disponen de guías experimentados, obliga a disponer en el equipo de un líder con conocimientos y autoridad suficiente para manejar la prueba en buen término.

Equipo y material.

El equipo apropiado para la práctica del Descenso de Barrancos y Cañones se compone de:

  • Traje neumático de neopreno.
  • Escarpines de neopreno.
  • Botas de goma o calzado ligero y apropiado.
  • Casco que protege de caídas y golpes.
  • Gafas de agua.
  • Mochila o saco de látex.
  • Bidón estanco para guardar ropa seca, comida, etc.

Los botes y pequeñas balsas neumáticas pueden formar parte del equipo. Pero hay que contar con que el traslado, y sobre todo la reparación en caso de rotura, puede resultar muy engorroso. El material de escalada, con las cuerdas en primer plano, puede irse completando a medida que la experiencia aumente.

Temporadas Adecuadas para la práctica del Descenso de Barrancos y Cañones.

El estar ligada a las condiciones meteorológicas, la especialidad deportiva del Descenso de Barrancos y Cañones tiene su periodo óptimo para su práctica, entre abril y septiembre. Como es obvio, las condiciones particulares en que se encuentra cada barranco, serán las que determinen la oportunidad de la expedición. Por ello o es descartable realizar este deporte, incluso en invierno en condiciones menos favorables.